«Ganarás el pan con el sudor de tu frente (…)»: Génesis, 3: 19
Cuando escuchas decir que estamos pasando a un nivel más alto
de consciencia, es decir a la quinta dimensión, puede que no
entiendas de qué se trata.
Yo trataré de explicarlo.
La quinta dimensión es la dimensión del amor universal, el amor es
la fuente de la creación, cada uno de nosotros existe como una
emanación del amor.
Y cuando esta humanidad comenzó, lo hizo en la misma frecuencia
del amor, es decir que bastaba pensar en algo para que sea creado
inmediatamente, los antiguos sabios Huna, sabían que esto era
posible y por eso entendieron que toda memoria negativa no es
otra cosa que un alejamiento del amor, es conectarse con el miedo,
y el miedo y el amor son como la luz y la oscuridad: no pueden
coexistir.
Cuando en el génesis nos dicen que Dios expulsa del paraíso a
Adán y Eva diciéndoles “Ganarás el pan con el sudor de tu frente…”,
lo que les dice es: se alejaron del amor y albergaron al miedo,
entonces ya nos les será posible crear con sólo pensarlo, ahora
tendrán que hacer un esfuerzo para conseguir el pan.
Cuando practicamos el Ho´oponopono, entramos en una
secuencia de aceptar la responsabilidad y entregar con amor, no
criticar, no juzgar… qué sucede entonces? Comenzamos a vibrar en
la frecuencia del amor, y es por eso que experimentamos
situaciones sorprendentes como las descritas antes, pensar y
suceder, necesitar algo y de pronto y sin que lo hayas pedido
alguien te lo ofrece…etc.
El Ho´oponopono es quinta dimensión, ese el el camino más fácil
que podemos tomar hacia una paz estable y duradera.
Que en el transitar de ese camino, sucedan creaciones
espontáneas es un adicional, es: ¡lo que recibimos por añadidura!
Hemos albergado la creencia oculta de que fuimos castigados con
la necesidad de trabajar, y no fue así.
Entonces pensar en el trabajo como una maldición es una
equivocación, el trabajo es la forma como llegaremos a recuperar
nuestro estado original, ya que la mejor forma de avanzar
espiritualmente es el servicio.
Nuestro trabajo es un servicio, todo trabajo realizado con amor, es
un servicio.
En estos casi cuatro años que llevo compartiendo los talleres,
es para mí un aprendizaje constante trabajar con la variedad de
personas que llegan en busca de algo que les dé paz.
No importa la edad, la creencia, la educación, condición social o el
género, todos quieren, – todos queremos- paz .
De pronto llegan personas que dicen ser agnósticas y preguntan:
¿y a quién le entrego yo mis memorias?
Y la respuesta es: bueno, si crees que hay algún poder que hace
que el sol salga cada mañana y se oculte cada noche; a ese poder
se las entregas y regresarán a ti transmutadas en luz.
No importa cómo le llames, Dios, poder superior, cosmos, energía
universal, etc… el amor es lo constante.
Pero para entregar memorias, primero habré de aceptarlas como
mias, y al hacerlo habré dejado de responsabilizar a otros por mis
propias memorias, y al hacerlo habré dejado de juzgar y como
tal habré dejado de criticar, y es entonces que me
conectaré con la vibración del amor y en consecuencia
recuperaré mi condición de co-creador, mi condición Divina
resurgirá, me habré reconciliado y regresado al “paraíso”.
Vivir en la frecuencia del amor es vivir en el paraíso.
La luz que recibimos de vuelta, cada vez que entregamos una
memoria, afina nuestra visión. Poco a poco vamos observando al
amor presente en cada aspecto de la creación.
Hay una parte de una canción del compositor cubano Silvio
Rodríguez, que habla de “el milagro cotidiano del amanecer”…
¿Cuántos milagros cotidianos presenciamos sin apreciar al AMOR
como fuente de esa creación?, desde la perfección de una flor, o la
piel de un recién nacido, hasta el espectáculo imponente de un cielo
estrellado o la erupción de un volcán…
¡Todo está cargado de amor!
No fuimos expulsados del paraíso, fuimos nosotros quienes nos
alejamos al tomar el camino del temor, pero como todo error puede
ser reparado, tomemos el camino de regreso que no es otro que el
camino del amor.
Que tengamos paz, más allá de todo entendimiento.
Divino Creador, Padre, Madre, Hijo, los tres unidos como solo
Uno. Te entrego toda memoria equivocada, toda memoria de
temor, para que Tú, la transmutes en luz.
Ayúdame a recuperar mi condición Divina y enséñame a
conectarme más y más con el amor.
¡Y así se ha hecho!
Lo siento, por favor perdóname
Te amo, Gracias
Ana Maria
Aloha Ke Akua
“Dios está dentro”, “Dios es Amor” “Dios Es YO SOY”